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Los sucesivos Gobiernos del PSOE y del PP nos vienen ofertando, legislatura tras legislatura, la bajada de impuestos como forma de de atraer nuestro voto.
La última reforma fiscal, es decir la que se nos va a aplicar en la próxima declaración, va a suponer según datos del Gobierno disminuir en un 6% la recaudación del estado; es decir unos 4.000 millones de €. Esta reforma supone la reducción de los tramos y de los tipos de gravamen, así, el tipo máximo pasa del 45% al 43% y los tramos pasan de 5 a 4. Al mismo tiempo el tipo para Pymes pasa del 30 al 25 y el de grandes empresas del 32,5 al 30, mientras que la imposición para las rentas del capital se queda en un 18% fijo e inferior a las rentas del trabajo.
Es cierto que las promesas de bajada de impuestos son bien recibidas por los ciudadanos, pero no nos engañemos, las sucesivas bajadas de impuestos que se vienen realizando, a quien más benefician es a los que más tienen. Pensemos un poco: los servicios que recibimos los pagamos los ciudadanos básicamente por dos vías. Una: a través del IRPF, un impuesto llamado Directo, un impuesto progresivo con el que el que más gana más paga. Dos: El IVA, un impuesto Indirecto, que pagamos los consumidores independiente de la riqueza de cada uno.
Lo que viene sucediendo con las bajadas de impuestos, es que bajan los impuestos directos pero suben los indirectos, es decir, que para tener una buena sanidad, si los que más tienen cada vez pagan menos, serán otros los que cada vez paguen más. Así, estamos pagando un 16% cada vez que compramos alguno de los cientos de artículos que hay en el mercado, entre ellos los gastos de gas, luz y teléfono o un 7% por artículos de uso tan común como los siguientes: productos alimenticios no básicos, el agua, el transporte, la vivienda, peluquería, gafas, lentillas, asistencia sanitaria dental, servicios funerarios, etc. O un 4% en otros como el pan, leche, huevos, frutas, etc. A esto abría que añadir los impuestos especiales que gravan las bebidas alcohólicas y tabacos o que hacen que casi el 70% de lo que pagamos por poner gasolina, sean impuestos.
En el caso de impuestos indirectos, está claro que un rico y un pobre consumirán una cantidad parecida de pan, leche, frutas, agua…pero aquí ya no se aplica el que más gana más paga sino que los dos pagaran la misma cantidad.
Cuando nos dicen que bajan los impuestos, siempre se refieren a los directos, los progresivos, los solidarios, los que gravan más a los ricos. Si baja la recaudación del estado, empeoran los servicios, no hay dinero para acabar con las listas de espera, y que hacen, pues, en algunas comunidades poner un recargo al consumo de petróleo y en otras o endeudarse o pasar del tema. No hay dinero para la sanidad dental, para los libros de texto, para hacer viviendas protegidas, para hacer residencias de ancianos, para subvencionar energías renovables, para soterrar las vías, etc., etc. Y si el estado no tiene dinero, ¿quién lo paga? Pues cada uno de nosotros; tendremos que pagar los libros de nuestros hijos, los empastes de nuestras muelas, las residencias de nuestros ancianos, las autovías por las que circulamos, las viviendas que compramos, ahora eso sí, todos pagaremos lo mismo tanto los más ricos como los pobres.
Que no nos engañen, si quieren bajar impuestos que empiecen por los pañales y compresas que pagan un 16%, por el gas y agua que consumismos, o por muchos de los alimentos que necesitamos. O mejor aún, olvídense de bajar impuestos, (la presión fiscal en España está por debajo de la media Comunitaria), y dedíquense a mejorar y ampliar los servicios, sobre todo los básicos: sanidad, educación, transporte, vivienda, etc. |
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